Alguien como vos

{ miércoles, 9 de noviembre de 2011 }
La última vez que anduve por este barrio fue para darle la bienvenida a un reluciente 2011 que hoy está transitando sus últimos días. Por muchas razones que no viene al caso enumerar, me mudé para siempre al mundo real y abandoné esta casa virtual que durante años fue mi hogar.
Pasaron muchas cosas en este 2011 y no todas fueron gratas. Tuve que despedir para siempre a una mujer extraordinaria que no estaba preparada para dejar ir. Cambié de trabajo, bajé de peso, comencé a hacer actividad física, dicté clases en la facultad, viajé a Nueva York y me agarró el Huracán Irene. Mis seres queridos compraron su primera casa, tuvieron hijos, se casaron, se enfermaron y se recuperaron.
En otro momento de mi vida, cualquiera de esos acontecimientos hubiera ameritado un extenso post detallando las diversas peripecias asociadas a cada momento, pero nada de todo lo que me pasó se compara con lo más importante que me tocó vivir este año: encontrar a alguien como yo.
Creo que, poniéndolo en perspectiva, el alma de este diario poco íntimo que escribo desde hace años siempre ha sido la necesidad de contarle a quien leyera aquellas cosas que me hubiera gustado contarle a un compañero de vida, dejando un registro de momentos que fueron importantes para mí, pensando quizás en leerlo con él algún día. Por eso, como jamás dudo ni me acobardo cuando tengo un objetivo claro, sacrifiqué sin piedad el alma de este espacio abandonando la soltería.
Aunque parezca imposible, existe alguien como yo. Un alguien que es bastante menos como yo que lo que me imaginaba, pero tan como él mismo que amarlo es inevitable. Estuvo en mi vida desde mucho antes de que yo empezara a vomitar palabras al ciberespacio pero - como sucede cuando se mira una imagen muy de cerca - no supe distinguirlo ni darme cuenta de que la búsqueda había terminado mucho antes de comenzar.
Durante años fuimos amigos, compartimos madrugadas de charla, momentos buenos y otros no tanto, hasta que un día cualquiera en el que yo cumplía 28 años sus ojos me contaron que me quería. Sentir el amor antes de que las palabras lo desnuden es un milagro que conmueve de una forma imposible de describir y como - muy a pesar mío - soy humana, no pude evitar conmocionarme ante el silencioso alarido que me abrazó de repente.
Confieso haberme resistido hasta donde tuve fuerzas. Pataleé y grité, intentando con todo mi ser no bajar la guardia pero su perseverancia, su ternura y su obcecación acabaron por vencer mis defensas. Y así, me dejé querer, y dejándome querer descubrí que detrás de esos ojos buenos había un universo de amor, dulzura, honestidad y fuerza del que era imposible no enamorarse.
He conocido una felicidad que no imaginaba ni en mis sueños más delirantes y todos los días me pierdo en la ciudad con la cabeza en las nubes, como si no existiera nada más que nosotros dos.
Encontrarnos no fue una tarea fácil. Tuve que superar mil pruebas, besar centenares de sapos y llorar bastante, pero a fin de cuentas cada paso, cada golpe, cada dolor y cada error valió la pena porque me llevaron a encontrarme con el único hombre de verdad que ha pasado por mi vida. El que no me aceptó un "no" por respuesta, el que me cuida, me acompaña, me malcría y me reprende, el que elijo todos los días y por el resto de mi existencia.
Sólo alguien como vos puede amar así a alguien como yo, con esa pasión que me hace sentir la única mujer de esta tierra, con esa ternura que me desarma, con esa sencillez que me desorienta, con tanta naturalidad que parece que llevamos una vida entera juntos.
No sé si te voy a contar que existe este espacio, no sé si alguna vez habremos de leerlo juntos pero si la casualidad te trae hasta acá, quiero que sepas que no sabía que estaba tan sola hasta que viniste a hacerme compañía. Gracias a vos todo tiene sentido, todo vale la pena, todo es mejor... todo menos este blog, que se está muriendo de a poco, como el frío de la soledad que envolvía mi alma.
Con el último y agonizante aliento de estas letras de molde quisiera darle una esperanza a todos los que andan por este mundo tan convencidos de que están condenados a la soledad como estaba yo: si existe alguien como yo, también existe alguien como vos. Tal vez la cuestión no es buscarlo, sino dejar que venga a tu encuentro. Si hay en este mundo un ser que puede convertir a esta insomne sarcástica en una alegre madrugadora enamorada, todavía falta bastante para que todo esté perdido. Sólo hay que resistir y nunca bajar los brazos.

Edit 15/5/2013:
Ya hace casi dos años que estamos juntos y seguimos enamorados. Pasamos cosas muy hermosas y vivimos momentos muy duros, que pudimos superar espalda con espalda. Juntos nos sentimos invencibles, imparables, extraordinarios y - por sobre todas las cosas - sumamente felices!!!!!!

Edit 13/6/2014:
Con casi un año de convivencia sobre nuestras espaldas, el amor sigue intacto. Estamos comprometidos desde Febrero y, si todo sale de acuerdo al plan, el año que viene nos casamos.
Seguimos dándole batalla a la vida juntos, codo a codo, resolviendo desde las cosas más sencillas de la cotidianeidad hasta los dilemas más importantes. A veces nos sale bien, a veces nos equivocamos... pero el tiempo pasa y cada vez estoy más convencida de que encontré al amor de mi vida.

Edit 4/9/2017:
Casados desde el 1/3/15, enamorados como el primer día. Esperando el nacimiento de nuestra primera hija con muchísima ilusión y tratando de comprar nuestra propia casa.
Somos muy felices juntos y en esta nueva etapa descubrí una faceta de él que no conocía y me volví a enamorar como una adolescente. Después de seis años de relación aún me enorgullezco de la persona que tengo al lado.

Despidiendo el 2010

{ viernes, 31 de diciembre de 2010 }
Creo que no va a hacer falta que te pida que te vayas, pasaste conmigo suficiente tiempo como para darte cuenta solito de lo que tenés que hacer.
No, no me mires con ojitos de reproche... es verdad que me diste algunos momentos buenos, pero también es cierto que a fin de cuentas me decepcionaste mucho. Te llevaste unos cuantos sueños, me robaste un poco de ingenuidad y deshiciste ilusiones que me tomó muchos años construir.
Si tengo que poner todo en la balanza, es preciso reconocer que no sos el peor de todos, pero estás muy lejos de ser el mejor. No te alcanza para llegar a mitad de tabla, ni siquiera con gol de visitante valiendo doble.
Lo que más me duele es todo lo que me prometiste al principio. Cuando todo era nuevo y resplandeciente, me juraste un futuro mejor juntos y después - en la primera de cambio - te olvidaste de todo y me diste vuelta la cara. Ni siquiera llegamos a ver el Mundial, porque ya nos habíamos desenamorado mucho antes.
Y yo qué? Ah, nonono... no me vengas con pavadas! Di lo mejor de mí cada día, o por lo menos mientras sentía que valía la pena. Después... "qué importa del después"... si nadie pone fichas en una ruleta oxidada. Hice todo lo que pude por quererte, pero mis esfuerzos caían siempre en saco roto. Me diste una cachetada por cada beso, y eso no puedo olvidarlo.
Pero basta de explicaciones, ahora la historia es otra. Alguien nuevo se presenta en mi vida y elijo lo bueno por conocer por sobre lo malo conocido. Me voy a otra aventura, perdoname si te hago mal, pero es lo mejor para los dos. Quizás en otro momento puedas apreciar este pequeño y final acto de amor que representa el dejarte partir.
Andate, dejame sola. Dejame descubrir el futuro en los brazos de otro, dejame aprender lo que vos no fuiste capaz de enseñarme, dejame sentir lo que vos no me provocaste... dejame.
Los dos sabíamos que esto tenía que pasar, no se puede demorar lo inevitable ni postergar lo inminente, que se precipita sobre nosotros avasallando las más vehementes objeciones.
Tal vez en un tiempo sea capaz de recordarte con cariño, de sentir esa nostalgia dulce que dejan los seres queridos cuando se van, pero en este instante, me resulta imposible. Si algo nos quedó en el tintero, jamás podremos saberlo... nuestro tiempo juntos se agota inexorablemente.
Te dejo un beso, el agradecimiento por los escasos momentos felices que me regalaste y el deseo de logres desembarazarte de esa rutina asfixiante que te caracteriza. Con suerte, el que viene detrás tuyo tendrá más desarrolladas tus virtudes y menos acentuados tus defectos.
Qué fuiste en mi vida? Tristemente, un año más de tantos que vendrán.

Por un 2011 aventurero, próspero, espontáneo y lleno de logros! Salud!

Y apareciste tu...

{ miércoles, 27 de octubre de 2010 }
Dicen algunos que la inspiración puede aparecer en cualquier lado, pero definitivamente hay lugares donde encontrarla es casi tan seguro como encontrar una lata de conservas en un hipermercado.
El sufrimiento y el amor, que son a veces dos caras de la misma moneda, son un inagotable supermercado de inspiración. Yo no soy la excepción, el amor - o la perspectiva del amor - me da ganas de canalizar en palabras el dictado de mis emociones.
En definitiva, la vida es una enorme búsqueda en la que principalmente y por sobre todas las cosas, buscamos ser amados. Ser amado es más que ser rico, que ser famoso o inteligente, porque el amor del otro nos hace sentir invencibles y es muchas veces el motor que hace posible conseguir todo lo demás.
Por supuesto que uno no llega al amor de un día para el otro... no, no... es un arduo proceso que supone la previa superación de una serie de obstáculos de toda índole, que a veces parece interminable. Primero hay que encontrar a un potencial objeto de deseo y como para eso no hay supermercados que faciliten el proceso, nos vamos a lo más parecido, que es el boliche, un cumpleaños o cualquier otro espacio donde la gente se reune a hacer sociales. Algunos tienen suerte, como la protagonista de la película Infidelidad, que se cruzó por casualidad con Olivier Martínez que estaba más bueno que faltar al colegio, pero como a la mayoría de los mortales esas cosas no nos pasan, nos conformamos con otear el horizonte del bar, a ver si algún muchacho desprevenido nos mira a nosotras en vez de al mozo.
A partir de ahí se suceden las peripecias típicas del primer acercamiento: Cómo te llamás? Venís siempre por acá? De qué signo sos? y demás frases hechas orientadas a hacernos con un relativo conocimiento del otro, a efectos de determinar si le damos para adelante o huimos desesperados del encuentro.
Finalmente, vienen las salidas incómodas donde desearíamos no tener glándulas sudoríparas, nos consumen los nervios y quisiéramos ser perfectos como la foto de una publicidad. Son épocas en las que - de tanta autocrítica destructiva - uno termina queriendo ser otra persona, sólo para deslumbrar a nuestra contraparte y cerrar el trato. Si tenemos suerte, conseguiremos que el negocio se haga sin necesidad de nacer de nuevo.
El amor está sucedido por varios estadios previos: atracción, avance, interacción primaria, citas, interacción más profunda y - finalmente - confianza, paso inmediatamente anterior al amor. Ahora bien, qué sucede cuando la confianza aparece inmediatamente después de la atracción? Cuando apenas conocemos a alguien y sentimos que podemos decirle cualquier cosa, que estamos más seguros a su lado que dentro de un blindado, qué se hace?
En general, las mujeres tenemos más o menos una idea de lo que desearíamos que un hombre nos dijera en respuesta a determinadas situaciones y sabemos también que jamás, ni aunque se congele el infierno, la verdadera respuesta será exactamente la que deseamos. Hay una tolerancia de error, sabemos que podrá ser bastante peor de lo que esperamos o quizás un poquito mejor, pero nunca enormemente superior a la expectativa. Si la respuesta es increíblemente mejor de lo que esperamos, seguro que se tratará de un hecho aislado que será compensado con una rascada de partes íntimas, un exabrupto verbal o incluso un manoseo fuera de lugar... es el balance kármico.
Entonces, cuando todas las respuestas son tan perfectas que superan cualquier idea previa que pudiéremos tener de ellas y - por más que nos preparamos mentalmente para ello - no se equilibran con ningún agravio, toqueteo o acto de mal gusto... cómo se debe actuar?
Otra conducta común en el género femenino es la memoria emotiva, disparada por estímulos que el hombre ignora rotundamente. Me refiero a "la canción que estaban pasando cuando me miraste por primera vez" o "el perfume que tenías puesto cuando me pediste permiso para pasar el día que nos conocimos y no cruzamos palabra". Son pequeños códigos secretos que nos guardamos para regodearnos en el dolor de la espera, ante el más llano desconocimiento del objeto de nuestro afecto, y que - evocados ante el otro - engendran reacciones como "en mi vida escuché ese tema" o " yo no uso perfume, psicópata!!", pero que evocados en nuestro fuero íntimo, nos provocan mariposas en el estómago.
Qué pasa cuando la misma canción que nos hace sonreir y nos remite directamente al otro es su canción favorita, su código secreto?
Hace un tiempo, por casualidad, me encontré con un par de ojos azules que estaban trabajando mientras yo estaba de vacaciones. Ellos me vieron mucho antes de que yo me diera cuenta de que estaban ahí, a mi alcance. Compartimos una semana de nuestras vidas, yo convencida de que nada podría pasar entre nosotros y ellos esperando el momento oportuno para decir algo, para intentar un acercamiento.
Él esperó muchísimo... tanto que casi me voy sin escuchar las hermosas palabras que tenía para decirme. En el último momento posible, cuando ya tenía armadas las valijas y me iba de su vida para siempre, se animó y me pidió un beso. Pasé con él la noche más maravillosa de mi vida, que duró apenas unas horas y me fui, creyendo que había ganado una anécdota de vacaciones y un recuerdo. Grande fue mi sorpresa cuando a la mañana siguiente me di cuenta de que me hubiera gustado tener un poco más de tiempo o, al menos, poder despedirme. Me sentí tan cómoda a su lado que hubiera sido capaz de decirle cualquier cosa.
Sólo me quedó una dirección de mail y una media esperanza de que no se olvidara de mí, como yo no me olvidé de él.
Pasó mucho tiempo hasta que nos encontramos online y yo lo extrañaba tanto que tuve que contenerme para no decírselo y quedar como una loca. Lo primero que dijo él fue "Te extraño" y acto seguido me pidió que fuera a verlo en cuanto pudiera. Y no fui, por miedo a que esa confianza que sentía fuese sólo mía, por temor a estar equivocada, porque dudaba de estar en mi sano juicio.
Hablamos muchas veces y siempre me dijo cosas mucho más hermosas de las que hubiera imaginado, mejores y más profundas que las que yo quería decirle y no le dije. Hace pocos días, por videoconferencia, planeamos a medias un reencuentro que tengo todas las intenciones de materializar.
Hoy me enteré de que la canción que siempre me recuerda a él es una de sus canciones preferidas, aparentemente, nos gusta la misma música. Nunca tiene miedo de decirme que piensa en mí y que me extraña y le preocupa que después de tanto tiempo sin vernos yo me haya olvidado de su cara o que no recuerde nada de la noche que pasamos juntos. Aparentemente, tenemos las mismas emociones y las mismas dudas.
Todavía no nos reencontramos por primera vez y él ya quiere planear un segundo reencuentro. Creo que ya no tengo tanto miedo ni tantas dudas. Estoy empezando a enamorarme de un hombre que vi una semana en toda mi vida, con el que compartí tres horas a solas y que hace dos años que no veo.
Saben cuál es el problema de encontrar al hombre en el que podés confiar desde el primer segundo, con el que te sentís cómoda todo el tiempo, el hombre con todas las respuestas correctas, con los mismos anhelos, las mismas ganas, la misma pasión? Que no se puede burlar la ley del balance kármico... por eso vive a medio continente de distancia.

In-inspirada

{ jueves, 14 de octubre de 2010 }
El 20 de Mayo de 2004, vaya uno a saber por qué designios del destino, me abrí este blog. Entre ese momento y este, pasaron tantas cosas que a veces tengo que leer mis propias entradas para acordarme.
Usé este espacio de psicólogo, de confidente, de diario íntimo e incluso de pasatiempo. Abusé de su buena voluntad haciéndole decir cosas íntimas a quien quisiera escucharlas. El blog cambió, y yo... ni les cuento. Pasé de estudiante a graduada, de graduada a estudiante de posgrado, de desempleada a empleada; me enamoré y me desenamoré varias veces, de hombres y de la vida misma. Cambié tanto que me cuesta reconocerme en algunas frases, pero sigo tan igual que me parece estar hablando conmigo cuando leo otras.
Fiel a mi naturaleza inconstante de geminiana, un día me olvidé del blog... o quizás me aburrí o no sé... simplemente dejé de escribir, dejé de entrar y dejé de pensar en que tenía un blog. Hasta que hoy, me acordé.
Quise pegarme una vuelta por estas páginas y casi me da un soponcio cuando me di cuenta de que no me acordaba la contraseña... menos mal que todavía me basta hacer un esfuerzo mental para recordar las cosas, porque si no, me hubiera puesto muy nerviosa.
Y ahora que me acordé del blog y que me dieron ganas de escribir, no se me ocurre absolutamente nada. Como diría Sabina: "Hoy las musas han pasado de mí... se habrán ido con el Nano".
Voy a tener que poner un buzón de sugerencias...

Vínculos II

{ viernes, 3 de abril de 2009 }
Encuentro muy extraña a la mecánica de los lazos que unen a las personas: es tan impredecible que me sorprende constantemente. Nunca sabemos a ciencia cierta qué tipo de vínculo estableceremos con alguien cuando recién nos conocemos y, así, detrás de una conocida de otra conocida encontramos una amiga para toda la vida; en un compañero de trabajo descubrimos al padre de nuestros hijos y en un pariente lejano una versión espejada de nosotros mismos. Después vendrán las evocaciones de sobremesa del estilo: "Te acordás de cuando nos conocimos, en la tribuna de la cancha de Excursionistas?" que nos harán sonreir con nostalgia y reflexionar sobre inútiles hipótesis como qué hubiera sucedido si no fuéramos hinchas de Excursionistas o si ese domingo hubiéramos ido a ver el partido a un bar. La vida tiene esa costumbre de conectarnos como si el Universo fuera Google y nosotros meros links recopilados en un infinito server que se ocupa de asociarnos empleando misteriosos algoritmos, ese azaroso - o predestinado - encuentro de dos almas afines puede cambiarnos la vida para siempre y sin embargo permanecemos como meros peones, ignorando la estrategia que se urde en la mente de la mano que nos mueve. Y sí, a veces, en las noches de otoño, me da por creer que a fin de cuentas no soy yo quien decide hacia dónde ir, sino una fuerza externa y omnisciente. Se me pone en la cabeza que hay cosas que suceden porque están escritas, a las que no podemos escapar aunque pongamos en ello todo nuestro empeño y ya no hay quien me convenza de lo que creo casi dogmáticamente la mayor parte del tiempo: "Cada uno es artífice de su propio destino".

Vínculos, síntomas y sentimientos

{ martes, 31 de marzo de 2009 }
El otoño viene demorado, se hace desear, se esconde detrás de un sol que raja la tierra y una temperatura de 32 grados. Marzo empieza a parecerse a Enero, tanto en el clima como en mi humor y me encuentra más aturdida que de costumbre, con el estómago lleno de mariposas, el corazón cargado de ilusiones y la sonrisa a flor de boca.
Aunque hace mucho tiempo que no la escucho, en mi cabeza suena todo el día una canción de Serrat que empieza a parecerme un plan antes que una metáfora. A veces pienso que el destino me trajo a este punto de mi vida y otras veces me parece que debo tener algún problema neurológico que explique este cambio de conducta, este change of heart.
Parece casi una consecuencia natural de otras cosas que sentí en el pasado, una proyección de mi romance con un país limítrofe que recae en un par de ojos brujos que me persiguen a donde quiera que voy, que me generan esta ansiedad que no es por ansias, este dolor de estómago que poco tiene de síntoma y mucho de sentimiento.
Y me siento acá, escuchando a Sabina, a ver si logro superar un malestar que no está nada mal. Intentando ver si la receta para el síntoma funciona igual con el sentimiento, vomitando párrafos sin sentido en un vano intento por purgar esta enfermedad del espíritu. De más está decir que no me está dando ningún resultado, especialmente ahora que tengo la certeza de que él también me extraña.
Creo que esta noche voy a volver a sentarme en el patio, a escuchar música en portugués envuelta en el humo de un cigarrillo, a intentar vencer la distancia a fuerza de suspiros y a pelearle cuerpo a cuerpo a la anestesia recordando sus besos, con la esperanza de que mi sencillo ritual establezca entre los dos ese vínculo que me canso de anhelar y soñar.


Tu nombre me sabe a hierba
Joan Manuel Serrat


Porque te quiero a ti, porque te quiero
Cerré mi puerta una mañana y eché a andar
Porque te quiero a ti, porque te quiero
Dejé los montes y me vine al mar

Tu nombre me sabe a hierba
De la que nace en el valle
A golpes de sol y de agua
Tu nombre me lleva atado
En un pliege de tu talle
Y en el bies de tu enagua

Porque te quiero a ti, porque te quiero
Aunque estás lejos yo te siento a flor de piel
Porque te quiero a ti, porque te quiero
Se hace más corto el camino aquel

Tu nombre me sabe a hierba
De la que nace en el valle
A golpes de sol y de agua
Tu nombre me lleva atado
En un pliege de tu talle
Y en el bies de tu enagua

Porque te quiero a ti, porque te quiero
Mi voz se rompe como el cielo al clarear
Porque te quiero a ti, porque te quiero
Dejo esos montes y me vengo al mar

Había una vez...

{ lunes, 2 de febrero de 2009 }
Mientras mantenía mi tradición de insomnio y exceso de tabaco me vino a la mente el recuerdo de un relato que me contaba mi papá cuando era muy chiquita. Empiezo a sospechar que esta epifanía literaria me viene a la cabeza impuesta por una fuerza mística cuya identidad y origen desconozco, ya que nunca escuché esta historia en otra voz que no sea la de mi padre y a pesar de mis mejores esfuerzos no he podido dar con el autor o con referencia alguna a ella (Desde ya, si alguien me puede ilustrar, se lo agradeceré infinitamente). Hacía muchísimos años que no pensaba en el cuento... tantos años me separan de la historia como de mi infancia y sin embargo creo que acabo de comprender su significado por primerísima vez.
Aunque calculo que antes de convertirse en una historia para hacerme dormir debe haber sido un poderoso verso para levantar mujeres (Porque mi papá también fue jovencito y soltero!!), no le resta mérito a la moraleja de la historia, que voy a intentar reescribir seguidamente: Es preferible hablar ahora antes que tener que callar para siempre.

Había una vez, en un reino muy muy lejano... un Príncipe heredero del trono en edad de contraer matrimonio. Las princesas más hermosas del mundo caían rendidas a sus pies pero ninguna conmovía su corazón, las damas más nobles y elegantes concurrían a los bailes del Palacio ante la más absoluta indiferencia del futuro monarca, pasaban los meses y la desesperanza comenzaba a apoderarse del Príncipe. Su padre, preocupado por el estado de las cosas, le sugirió una idea: que saliera a recorrer el Reino - si fuera necesario, el mundo - hasta encontrar la mujer adecuada. Viendo renovadas sus fuerzas, el joven emprendió la travesía, comenzando con las regiones más cercanas al Palacio. Visitó mercados y plazas, conversó con casamenteras que le recetaron elíxires, se codeó con mercaderes que le prometían exóticas princesas de Oriente, bebió con marineros que tenían un amor en cada puerto. Las mujeres del Reino que se iban enterando de su visita se presentaban en multitudes, ataviadas con sus mejores trajes y luciendo sus más espléndidas sonrisas... pero el Príncipe se sentía cada vez más solo y el tiempo pasaba cada vez más rápido.
A pesar de los rumores que circulaban en Palacio de que había perdido la razón, el joven estaba decidido a seguir buscando y así se fue alejando cada vez más, adentrándose en las zonas más remotas de su Reino, zonas que ni su propio padre ni su abuelo habían visitado nunca.
Un día llegó a una pequeña región cercana a la frontera donde reinaba el más absoluto silencio. Al cruzar las puertas de la Ciudad lo esperaba una comitiva que había sido preparada en su honor. Resonaron las trompetas y el edecán dio un paso al frente cargando una cesta con frutas, parsimoniosamente extrajo una de ellas, la mordió y anunció a la multitud:
- "Su Alteza Real, Príncipe Heredero, esta Comarca le da la bienvenida!"
Grande fue la sorpresa del Príncipe al observar que - en lugar de estallar instantáneamente en vítores como sucedía siempre - todas las personas que componían aquella multitud mordían diversas frutas y luego le prodigaban gritos de salutación. Su consternación no pasó inadvertida al edecán, que se acercó y - mordiendo nuevamente la fruta - le explicó:
- Su Alteza, en esta Comarca todos somos mudos de nacimiento. Para poder hablar, es necesario comer primero la fruta adecuada. Esta que llevo aquí, por ejemplo, es la fruta de la Elocuencia. En honor a su llegada se han repartido frutas de la Alegría a todos los habitantes, ya que no se consiguen habitualmente. Todas las demás frutas se encuentran a disposición de quien las necesite, en los árboles que encontrará en toda la Comarca. Puede usted conversar con quien desee con toda normalidad aunque le será más ameno si lo hace cerca de las plantaciones.
Intrigado y desconcertado a la vez, el Príncipe desensilló su caballo y se dispuso a conversar con esa gente tan peculiar que lo rodeaba. Su estadía duró más de lo planeado ya que encontraba sumamente interesantes las conversaciones con los habitantes: los hombres le contaban historias fantásticas, las doncellas sólo se le acercaban si habían comido la fruta del Amor o la fruta de la Poesía y se encontraba muy a gusto en aquel extraño paraje, aunque seguía sin encontrar a una candidata adecuada para ser su esposa.
Una tarde de sol, mientras conversaba con un grupo de muchachas, vio pasar a una joven que nunca había visto. Era preciosa y caminaba cabizbaja por el parque, con un aire melancólico que cautivó el corazón del Príncipe. Inmediatamente se le acercó y trató de entablar una conversación con ella pero la doncella se ruborizó y corrió a esconderse. La misma escena se repetía todos los días y aunque parecía que la joven estaba cada vez más cerca de decirle algo, siempre terminaba por echarse a correr. El corazón del Príncipe sólo latía cuando ella estaba cerca y había logrado enterarse de algunas cosas de la misteriosa mujer a fuerza de preguntarle a los ancianos y de obligarlos a responder comiendo la fruta de la Verdad, pero nadie parecía saber demasiado de ella.
El Heredero comenzó a sufrir cada vez más por ese amor no correspondido hasta caer en una gran depresión. Se refugió en sus habitaciones y ya no salía a conversar con las personas del pueblo, intentando comprender la razón de su mala fortuna en el amor. Mientras tanto, la joven observaba su ventana desde las sombras y lloraba por él.
Cansado de padecer sus desventuras lejos de casa, el Príncipe anunció su regreso a Palacio, convencido de que ya no había más que hacer. Los edecanes prepararon la ceremonia de despedida y durante días nadie vio a la doncella tímida de la que tanto hablaban en el pueblo.
El Príncipe montado en su caballo se despidió de la multitud y emprendió lentamente la cabalgata de regreso. La multitud se abrió para dejar paso a una muchacha rubia, incendiada por el rubor, que comenzó a avanzar detrás del joven que se marchaba, caminando primero y corriendo desesperadamente a medida que él aceleraba la marcha. Al pasar, la joven extendió el brazo y tomó una fruta de un árbol cualquiera, corriendo hasta extinguir la distancia que los separaba. Consumida por la angustia, mordió la fruta y quiso decirle: - "Te amo", pero había tomado el fruto más amargo, el fruto del Adiós... y eso fue todo lo que pudo decirle.

Creo que bien vale la pena recorrer el relato en toda su extensión, a mí personalmente me encanta. Hubiera querido dejar aquí su versión original pero me resigno con este mero bosquejo aunque mal no sea para que las almas desventuradas que recorren estas líneas encuentren una señal cibernética de que siempre es mejor haber arriesgado y perdido que nunca haber jugado.
Como dice Sabina "Los cuentos que yo cuento acaban mal". Acá no fueron felices ni comieron perdices, pero quién sabe lo que podría pasar si algún lector desprevenido decidiera reescribir la historia en la vida real guardándose en algún bolsillo la fruta adecuada. Yo, por lo pronto, si algún día tengo un retoño, ya sé qué cuento le voy a contar a la hora de dormir, aunque le lleve 25 años entender su significado.

Anestesia parcial

{ jueves, 22 de enero de 2009 }
Sin que medie la necesidad de someternos a cirugía o procedimiento médico alguno, todos andamos necesitando anestesias parciales para transitar esta vida que - al menos para algunos - parece ser cada vez más difícil de enfrentar.
Las vacaciones vienen a ser para mí una suerte de anestesia total y temporal, que dura más o menos todo el mes de Enero y que me permite reencontrarme con mi "Yo ideal", ese que aparece cuando se evaporan el stress, las presiones y las angustias de correr contra el reloj y que me cae muchísimo mejor que mi "Yo cotidiano". Este Enero no tanto, pero en fin... algo es algo.
Sin embargo, debo reconocer que durante el año también ando anestesiada - aunque "localmente" - según el área de mi vida de la que elijamos hablar. Tengo que reconocer que hay cosas que sólo hago en vacaciones, por muchísimo que me muera de ganas de hacerlas durante el año hábil... estaríamos en presencia de unas anestesias parciales y permanentes, que duran bastante más de lo que me gusta reconocer. Veamos entonces:

Área anestesiada Nº 1: La que nos hace capaces de tener ilusiones
No soy de las que creen en el amor romántico. No creo que vaya jamás a ganarme el Loto y pasar a ser una bon vivant. No tengo esperanzas de que el mundo se transforme en un lugar pacífico y solidario. No pienso cómo podrían llamarse mis hijos nonatos. No creo en las buenas intenciones de la raza humana. Al menos no de Febrero a Diciembre.
Enero... es otra historia. En Enero me enamoro, me hago ecologista, me convenzo de que habrá paz en la Franja de Gaza y me parece que la gente se pone más amable con el correr de los días.
Entro en un trance vacacional que me hace más abierta a charlar con cualquiera y provoca que los piropos de los trabajadores de una obra en construcción que otrora me hacían pronunciar insultos irreproducibles me resulten halagadores. Todos los Eneros me pasa lo mismo, por si quieren avisarle a los muchachos de la UOCRA.

Área anestesiada Nº 2: Las glándulas lacrimales
Yo no te lloro, aunque me tenga que morder la lengua hasta sangrar, me aguanto las lágrimas. No me gusta que me vean llorar, que sospechen que he llorado o incluso que se diga que tengo la capacidad de hacerlo. Prefiero la verguenza de tener que caminar 3 cuadras como Dios me trajo al mundo por la 9 de Julio antes que la de derramar una lágrima en presencia de testigos o en lugares públicos. Me resulta humillante, me parece un signo de vulnerabilidad inaceptable y me hace sentir sumamente débil.
No obstante, en verano, me permito con total descaro mariconear frente al televisor viendo "Quédate a mi lado", con Susan Sarandon y Julia Roberts de testigos, me emociono cuando veo fotos de mis primitos y me conmueven profundamente los relatos de vicisitudes ajenas.
Probablemente se trate de una licencia un tanto carente de sentido para quien lee pero cuando no se llora en todo el año, viene bien hacerlo un poco en vacaciones y depurar todo lo que se trae acumulado desde hace 11 meses.

Área anestesiada Nº 3: El sistema nervioso central y periférico
La máquina se apaga el último día hábil del año: no se piensa más. Normalmente, el órgano que más utilizo y que reina sobre los 5 sentidos es el cerebro. Siempre alerta, siempre evaluando opciones y analizando variables es el que menos descanso obtiene en un día cualquiera. Afortunadamente, existe Enero.
Apagada la CPU las cosas tienden a fluir con una naturalidad inusitada y todo parece más sencillo, con menos alternativas de peligro y más posibilidades de éxito. Es más fácil decir que sí cuando uno hace caso omiso de todo lo que ello implica y mucho más complicado decir que no cuando se encuentra semi anulada la capacidad de detectar riesgos en cualquier lado.

Todas estas áreas que normalmente no funcionan - o lo hacen a medias y supeditadas al mandato de otras - se activan con el año nuevo y comienzan su efímero reinado anual con renovadas energías. Por eso, y dado que Enero todavía no terminó, es que la noche me encuentra sentada frente al monitor con una sonrisa estúpida, recordando las playas de Brasil y pensando en palabras sueltas en el viento, pronunciadas en español con un acento que arrastra las erres y en una voz con cadencia de samba.
Bajo el amparo del primer mes del año me siento en el patio y sueño... hago de cuenta que estamos viviendo un amor a la distancia, que está esperando que le mande un mail para dejarlo todo y venir a buscarme, mientras suena de fondo Caetano Veloso y se pregunta: "Onde está você agora?" y suspiro como solamente Enero me lo permite.
A veces se reactivan los sospechosos de siempre y pretenden arrancarme de mi ensoñación. Entonces me enojo y los ahuyento al grito de : "Y qué si quiero hacerme ilusiones vanas, pestañear como una quinceañera y creer que cualquier cosa es posible?? Es un permiso que me doy una sóla vez al año. Creo que me lo tengo merecido".
Después de todo, dentro de una semana el mundo empezará a girar otra vez, llegará Febrero y mi cerebro dejará su letargo para volver a reinar mi Universo. Y me daré cuenta de que los amores de verano son siempre tan idílicos como efímeros, de que nunca más volveré a escuchar esa voz con cadencia de samba, de que el amor romántico decididamente NO es para mí y borraré los temas de Caetano del reproductor para reemplazarlos con música en inglés. Ya no me estará permitido llorar, hacerme ilusiones ni dejarme llevar por mis impulsos. Las ojotas volverán protestando al cajón, al lado de los trajes de baño y de los souvenirs que traje de las vacaciones.
Para cuando termine el verano, me habré olvidado de Enero y volveré a ser mi "Yo cotidiano", como todos los años y - si tengo mucha mucha suerte - entre los temas en inglés quedará perdido Iván Noble para sorprenderme mientras voy a trabajar, cantándome al oído las palabras que más me recuerdan que la vida se vive mejor sin anestesia, inclusive de Marzo a Diciembre.



Oxidado - Los Caballeros de la Quema

Oxidado y en la catrera
Gastando a cuenta un vuelto que no va a volver
Si fuera más fácil maquillar este otoño en
Los besos
Si quedaran cartas por mentir en este póker
De ciegos...
Más garúa, más te extraño
Arrodillada en mi boca
Nunca juego bien esta historia
Del tipo buen perdedor
Vuelvo a mi cucha rengueando
Estas ganas borrachas de volverte a ver
No es que no quiera ladrarte
Lo que no me anda sobrando es la fe
No es que no quiera cuidarte
Pero ando noqueado y no puedo hacer pie
Y no es que no quiera tocarte
Ando volteado...
Nena
Se va desinflando nuestra milonga
Y nunca pudimos bailar sin pisarnos los pies
A juntar los puchos y las copas
A bajar las persianas
Se acaba la fiesta
Y es temprano para pedir revancha
Más garúa, más te extraño
Arrodillada en mi boca
Nunca juego bien esta historia
Del tipo buen perdedor
Vuelvo a mi cucha rengueando
Estas ganas borrachas de volverte a ver
No es que no quiera ladrarte
Lo que no me anda sobrando es la fe
No es que no quiera cuidarte
Pero ando noqueado y no puedo hacer pie
Y no es que no quiera tocarte
Pero ando sin mimos...
Nena

Ausencia II

{ sábado, 6 de diciembre de 2008 }
La vida está llena de ausencias. Algunas son el producto de un anhelo incumplido, como cuando se siente la ausencia de un visitante que no ha sido invitado más que en los secretos laberintos de nuestra alma. Son esos: "Ojalá que viniera Brad Pitt a mi cumpleaños con un ramo de rosas rococó!! (Insertar suspiro)" que en verdad no esperamos sucedan jamás y que - si en efecto se produjeran - generarían reacciones más cercanas al estupor que a la alegría.
Hay ausencias programadas, como las de los ex-novios a los que dejamos en el camino y a quienes esperamos no recibir nunca más - por el bien de nuestra salud mental y emocional - y hay ausencias inesperadas que invitan al replanteo existencial, como cuando falta el profesor el día de la última fecha de final y uno se pregunta - ilusoriamente - ¿Me la aprobarán por Resolución? (No, decididamente vas a tener que volver a cursarla!!!)
En rigor de verdad, la vida pasa más por las ausencias que por los actos de cuerpo presente, ya que nunca estamos en todo momento con toda la gente con la que queremos estar, sería una acción de cumplimiento imposible, a menos que uno tenga muy pocos amigos y una familia muy pequeña o que viva en la cancha de River y se rodee de gente que carece de cualquier tipo de actividad y siempre está disponible, por no decir al pedo.
Por ello, creo que las ausencias no son siempre tan malas como parecen en abstracto sino que son también una herramienta para fortalecer vínculos que de otra forma se marchitarían al contacto con la sucia rutina, como diría Joaquín Sabina. Está buena la ausencia de un amigo, porque precede al reencuentro y a las rondas de mate con chismes. Es interesante la ausencia de un compañero de sábanas, porque reaviva las ganas y atiza el deseo. Es importante ausentarse del mundo de tanto en tanto para recorrer el camino de la introspección y la reflexión.
No obstante, no hay ausencia más espantosa que aquella que sucede a la muerte de los seres queridos. Cuando uno se pelea con el amor de su vida, sufre sabiendo que hay un contacto que podría producirse, pero que no se concretará porque lo impide la separación. Algo parecido pasa cuando nos peleamos con un amigo y nos mantenemos distanciados, a pesar de que nos preguntemos en qué andará o cómo estará, pero siempre sabemos que esa otra persona anda por el mundo lo más campante, sigue su vida como de costumbre y - probablemente - frecuenta los mismos lugares y personas que cuando aún estábamos en contacto con ella.
Entonces, un día la vida nos cruzará con el otro en la cola del Banco Provincia o en la puerta de la Facultad. Quizás alguno de los dos levantará el teléfono, haciendo primar el cariño o la curiosidad por sobre el orgullo, y se reanudará el contacto sin mayores pérdidas.
Los ex-novios no se evaporan del planeta... si así fuera, no habría tantas mujeres atribuladas y confundidas por los encuentros post-ruptura que no saben bien cómo evitar, ni tantos hombres que no terminaron de separarse de la primera novia y ya van por la décimo quinta.
Ahora bien, la ausencia que sigue a la muerte es brutal como pocas cosas en esta vida, quizás más brutal que el fallecimiento mismo ya que si la desaparición física no fuera sucedida por el más absoluto impedimento de contacto, muy posiblemente dejara de parecernos tan grave.
En otras palabras: lo que duele enormemente no es que el espíritu deje el cuerpo, sino que el cuerpo resulta indispensable para comunicarnos con el espíritu. Imaginemos que el Sr. Pérez abandona su envase terrenal y permanece en espíritu con nosotros, permitiéndonos contarle con total sencillez (nada de tablas de Ouija, médiums o locos con artefactos electrónicos midiendo cargas energéticas del aura) cada cosa que nos suceda y recibir sus consejos, opiniones y pareceres tal y como si estuviera vivo, sólo que presentándose ante nosotros mucho más translúcido que de costumbre. Si eso sucediera, los velatorios serían tan inútiles como conflictivos, ya que el propio difunto los supervisaría, quejándose de todas las elecciones de sus parientes y amenazándolos con hostigarlos por haber elegido el cajón de pino durante toda la eternidad. Serían un "Hasta luego" antes que un "Te recordaremos por siempre, Etelvina".
Alejándonos ahora de las elucubraciones mentales, veremos que lo que en realidad sucede es todo lo contrario: la muerte nos obliga a un adiós permanente para el que nunca jamás se está preparado. La muerte es - como dije antes - la ausencia más brutal y dolorosa a la que nos toca enfrentarnos. Es esa necesidad de un último abrazo que nos hace doler la piel y que calcina los ojos con el ardor del llanto, es tener la certeza de lo más temido, es ahogarse de angustia sin esperanzas de alivio, es morir un poco en vida.
Creo que lo que duele es la imposición de la ausencia antes que la muerte misma, después de todo, por algo tienen trabajo los videntes y existe el juego de la copa, que no son más que una mano desesperadamente extendida hacia el más allá, en un vano intento por evaporar una ausencia que fulmina. No hay duelo - por más elaborado que esté - que resuelva la necesidad de una presencia determinada, al menos yo no lo creo, con perdón de los licenciados en psicología.
Por eso a mi me sigue doliendo que el Pelado me haya dejado sola, porque el día que cerró los ojos para siempre, fuimos muchos los que nos quedamos huérfanos de su irreemplazable presencia. A pesar del transcurso del tiempo, a pesar de que de vez en cuando nos reimos a carcajadas y de que ya somos capaces de recordarlo sin llorar, no pasa un sólo día en que no sienta que daría cualquier cosa por estar con él una vez más, para decirle cuánto lo quiero y contarle que sus hijos son la cosa más hermosa que dejó sobre estaTierra, para mirarlo a los ojos cuando le cuente que Manu es el más revoltoso del grado (y que le dieron un premio por eso) a ver si vuelvo a encontrarme con ese brillo pícaro en su mirada. Quiero darle todos los abrazos que tengo guardados para él: el del día que me recibí, el de la jura, el de su cumpleaños, el de mi cumpleaños y un millón de abrazos porque sí. Voy a exigirle mi abrazo de consuelo de cuando le diagnosticaron el cáncer a Mamá, el de la última quimio y el de los exámenes limpios, los abrazos de las eternas noches con Papá en terapia y caminando por la frontera entre la vida y la muerte, el abrazo con lágrimas de cuando se despertó del coma y el de cuando le dieron el alta definitiva.
Lamentablemente, todos los abrazos y charlas que tengo reservadas sólo para él no pueden existir en otro lugar que no sea en mi espíritu, porque su lugar en el mundo empírico está en un cuerpo que ya no existe. Sólo resta, entonces, seguir creyendo que el espíritu vive en un lugar donde el tiempo es eternidad y las ausencias son tan cortas que duran una vida. Desde ese punto de vista, quizás sea yo la ausente, ausente con aviso de un lugar al que conducen todos los caminos posibles y al que - mal que nos pese - todos estamos yendo.
Hay una frase bastante popular, cuyo autor desconozco que reza: La Muerte está tan segura de que va a ganar que nos da toda una vida de ventaja. Sospecho que el "triunfo" de la Muerte depende de qué hagamos con esa vida, después de todo ya dijo Manuel Mujica Láinez que si un enano francés estampado en una cerámica puede burlar a la Muerte, es justo que también puedan burlarla las lágrimas de un niño. No sé si yo pretendo burlar a la Muerte, me conformo simplemente con vencer a la ausencia y reencontrarme algún día con ese pedacito de mi alma que se fue al Cielo un 28 de Abril, dejándome más sola de lo que era capaz de imaginarme.

Nos mudamos e hicimos limpieza

{ lunes, 15 de septiembre de 2008 }
Bueno, finalmente recuperé mi dominio y mi blog está donde debe, con plantilla de diseño actualizada y todo. Muchos comentarios a los posts se quedaron en el camino al exportar el contenido, pero el blog original completo sigue existiendo en la dirección http://www.alguien5.blogspot.com/ y allí quedará suspendido, a la espera de que un "alguien" nostálgico lo visite para saludarlo. De vez en cuando, pasen a verlo así no se pone triste ni se siente abandonado!!

El día que apagué la luz

{ }
Un día cualquiera quise modernizar este rincón del ciberespacio y mudarme de la vieja opción de plantilla a la de diseño. Como no encontraba el dichoso botón, se me ocurrió la brillante idea de crear un blog "suplente" para ver si de esa manera podía acceder a las funciones nuevas y mudar el contenido de este blog, el resultado: no sólo no pude actualizar la plantilla, sino que intentando borrar el blog suplente, pasé a mejor vida el auténtico, incluídos los comentarios, los links, el dominio y un pedacito de mi alma.
Al darme cuenta del terrible error, yo que siempre ando con la puteada a flor de boca, que tengo un tono de voz más alto y más grave que la mayoría de las mujeres, que no me guardo ninguna opinión y que no guardo silencio ni en la iglesia, enmudecí por completo, presa del más absoluto pánico.
Dicen por ahí que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde... y yo les aseguro que no tenía idea de la importancia que tenía para mi este pedacito de cielo binario hasta que vi la notificación de Blogger que decía "No se ha encontrado el blog. Lo sentimos, el blog que estabas buscando no existe". Cómo que no existe?? Cómo no van a existir mis 86 entradas?? Cómo no se va a encontrar esta página que me hace de psicoanalista desde Mayo de 2004?? Y a mi qué me importa que lo sientan!!! Quiero que me devuelvan mi blog!
Y me lo devolvieron, nomás. Todo gracias a la excelente onda y al impecable trabajo de la gente del Grupo de Ayuda de Google: friendly, que me aconsejó y me tranquilizó hasta que llegara el lunes y Gerard (Guía Todopoderoso de Google) que hoy mismo volvió a subir todo el contenido valiéndose de vaya a saber qué artilugios mágicos.
Para ambos va este monumento virtual (para el que tomé prestada la Estatua de la Libertad, sepan disculpar pero no encontré otra mejor), por rescatarme de mi propia estupidez y devolverme, junto con este blog, la alegría. A partir de hoy, en el espacio soberano de alguien.blogspot.com el 13/09/08 será recordado como "El día del apagón", al que también podrá referirse como "El día en que debí haberme cortado los dedos y no ser tan tarada"

Monumento a los salvadores del blog

Friendly y Gerard

Muchas Gracias!!!

Mudanza temporaria

{ }
Por dificultades técnicas que detallaré en otro post, este blog se mudó a www.alguien5.blogspot.com.
Los espero por allá hasta que pase el tsunami!!!

Sólo una cuestión de actitud

{ miércoles, 23 de abril de 2008 }
Estar enfermo es siempre una porquería, sea que se trate de un resfrío que nos lleva moqueando por la vida o de algo mucho más serio. Lo que es innegable es que no hay enfermedad más puta que el cáncer, especialmente cuando le toca a una de las personas que más amás en este mundo.
La pelea empieza con el diagnóstico e implica un enorme sufrimiento emocional y físico. Yo tuve la desgracia de conocer los efectos del cáncer de mama hace dos años, cuando se lo diagnosticaron a mi vieja. La realidad es muy distinta de los comerciales con logos de cintas rosas y explicaciones de cómo se hace el autotest mamario, porque detrás de cada cáncer de mama hay una mamá con cáncer.
Y saber que tu mamá tiene cáncer no es nada fácil de sobrellevar, es pasar 4 horas llorando frente al ascensor que viene del quirófano, es escuchar que le sacaron un pecho, es verla perder el pelo, verla sufrir cada vez que le ponen la guía para la quimio porque las venas están resecas, es saber que por más apoyo que uno quiera darle, a fin de cuentas la que tiene que poner el cuerpo para que corten, pinchen, inyecten, saquen y pongan es tu vieja. Esa misma que te enseñó a cantar "Qué linda manito...", la que te hacía la leche, la que te abrazó cuando te despertaste de una pesadilla, la que te defiende, la que te dice que todo va a salir bien de manera tal que no te queda otra más que creerle, esa mujer que hizo tu vida imposible de tanto quererte, hoy se juega la de ella... y vos no podés hacer otra cosa más que mirarla pelear y darle aliento. Es una verdadera mierda.
Sin embargo, cuando pasan la operación y la quimio, opera una suerte de renacimiento que es maravilloso. Mi mamá es una mujer extremadamente especial, que se tomó con humor, esperanza y decisión tanto su enfermedad como el tratamiento y hoy le toca reponer lo que el cáncer se llevó. Es hora de la cirugía reparadora.
Y una que sabe lo que significa el busto para las mujeres, más allá de la superficialidad y las vanidades, una que sabe que lleva en el pecho el signo más característico de la propia identidad de género, entiende que recuperar lo perdido es también haber vencido. Es haber dejado atrás la batalla por la vida y festejarlo de este lado, que no es poca cosa.
No es lo mismo entrar a hacerse una estética porque te lo pidió Sofovich para encabezar en la calle Corrientes que ir a recostarse bajo las luces del quirófano después de haber pasado por una mastectomía. A una la impulsa la proyección de futuro, mientras que a otra la acompaña la experiencia de haber superado el dolor y el miedo. Para pasar por una cirugía reconstructiva, es preciso que algo haya sido destruido anteriormente.
Por eso creo que la diferencia entre ganar o perder es - como dice Fito - sólo una cuestión de actitud. Alguien podrá pensar que lo que se destruye en estos casos es un pecho, la feminidad, la psiquis, el espíritu... pero para mí, ese "algo" es únicamente el cáncer.
Eso también me lo enseñó mi mamá.

Lo que ellas quieren

{ jueves, 17 de abril de 2008 }
A veces me pregunto si el interrogante persigue a los hombres tanto como ellos afirman. Será verdad que se la pasan intentando comprendernos o simplemente es uno de los tantos mitos baratos que circulan por ahí? Les interesará de verdad saber qué queremos, qué nos motiva y nos preocupa o les alcanza con descubrir una táctica que los deje a los pies de nuestra cama?
Yo creo que hay de todo en la viña del Señor, no obstante lo cual este espacio no fue pensado para que paguen justos por pecadores, sino todo lo contrario. En definitiva, este blog no lo leen tantos como para desequilibrar el Universo conocido, como sí sucede con el programa de Tinelli.
En principio me parece importante destacar que todos los seres humanos andamos - en más o en menos - detrás de las mismas cosas. Hombres, mujeres y todos los que hay en el medio, buscamos que nos quieran bien. Algunos se conforman con tener el cariño de un grupo de amigos, familiares, vecinos, compañeros de facultad y coworkers, y salen a reventar la noche porteña queriendo tapar con sexo el vacío que queda en el colchón en las noches hábiles.
Y no está mal que lo hagan, mientras no se crean que esa compañía ocasional y rotativa les va a servir para toda la vida.
Generalmente se supone que las mujeres somos las que quieren pasar del boliche al altar y los hombres los que únicamente anhelan concretar un escape silencioso a la mañana siguiente. No siempre es así, conozco varias excepciones y me incluyo personalmente en ellas, pero por ahora nos vamos a valer del cliché con fines didácticos.
Intentemos entonces explicar a los elegantes caballeros que leen estas líneas por qué está bueno tener UNA mujer con la cual compartir el devenir de sus días. Para ello es preciso ejemplificar con situaciones sencillas cómo se ve el mundo a través de los ojos de una novia en potencia.
En primer lugar, coincidiremos en que es mejor vivir ciertas situaciones de la vida con alguien que conozca las cosas básicas de nuestra persona, especialmente si somos alérgicos a la penicilina, fóbicos del orden, enamorados de nuestro auto o enemigos declarados del cine húngaro. En esos casos, tener al lado una mujer que nos conozca nos evitará recibir inyecciones letales de Amoxidal, amenazar de muerte a todos los que pisen nuestra casa si no usan posavasos, gritar a voz en cuello "NO SE FUMA EN MI 147" o tener que explicar a la gente del Centro Cultural por qué prendimos fuego la sala. De todos esos pormenores se ocupará la precavida señorita que los acompaña, valiéndose de miradas de advertencia, gestitos inconfundibles y - llegado el caso - de un buen codazo en las costillas del infractor sin que haga falta siquiera una mueca de parte del protegido.
En definitiva, la mina que se toma el trabajo de prestar atención y conocer las preferencias de su chico, lo hace porque es su forma de demostrarle que lo quiere de la mejor manera, es decir: como una madre primeriza.
Obviamente, si una quiere (nótese que nadie habló de amor hasta ahora) al hombre que tiene al lado, tiene ganas de pasar tiempo con él, de cuidarlo y de procurar que reciba la mayor cantidad de "caricias en el alma" que sea posible brindar. Esa es la chica que te deja devorar la parrillada para dos y se conforma con comer ensalada, aunque esté famélica. (Alguno lo había notado, muchachos?)
En consecuencia, y parafraseando aquello de "No le hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a vos", lo que nosotras queremos es que nos quieran bien.
Que nos cuiden como cuidarían a sus hermanas en las situaciones de la vida cotidiana. Que nos digan que estamos lindas sin que medien intenciones ocultas, que nos envuelvan de vez en cuando en un abrazo desprovisto de lujuria, que nos digan la verdad sin ser crueles, que nunca dejen de ser los que llevan los pantalones sin hacerse los machos de América.
Aunque no tengan ganas de ponerse de novios, está muy bueno hacer sentir que el mundo deja de girar cuando nos miran a los ojos.
Sí, ya sé... si no lo hacen no es porque no puedan, sino porque "las minas se enganchan y se piensan cualquiera", no??
Muchachos, no somos tan taradas!! Además, no será que nos enganchamos porque ustedes son los que no saben separar la caballerosidad del amor? Si nosotras aprendimos a separarlo del sexo, me parece que les toca a ustedes hacer un esfuercito. Hablando se entiende la gente... hablando con claridad.
Nunca falta la que no entiende ni aunque le pongan un pasacalle que diga "Mabel NO TE AMO!! Rubencito", pero esas mujeres no son de la clase que se preocupa por conocer al ser humano detrás de la testosterona, sino de la que busca enganchar a cualquier hombre que se le cruce, lo quiera o lo aborrezca. A mi tampoco me gustan las mujeres así!!!!Los invito a hacer la prueba, descubran qué se esconde detrás del maquillaje y del push - up pero, en lugar de pelearse con el broche, amíguense con la persona. Quién les dice, quizás hasta se descubran compartiendo la última tira de asado con una mujer que valga la pena!

Letras prestadas

{ jueves, 3 de abril de 2008 }
Paveando en internet me tropecé por mera casualidad con el texto que transcribo a continuación. Pertenece a un blogger que no tengo el placer de conocer, pero que escribe tan bien y me hizo reir tanto que tuve la necesidad de quienes leen lo que yo escribo puedan también leer esto.
Siguiendo estrictamente el protocolo aplicable cuando se difunden creaciones ajenas, dejo al pie de este post la cita correspondiente. Y sí... no me miren con esa cara!!! Es verdad, me vino como anillo al dedo para demostrar que no soy la única demente que usa este estilo para describir la realidad que vive! Y qué? A fin de cuentas, soy un ser humano, che!

"Los hombres tenemos algunas normas bastante implícitas y, si bien yo no me considero un hombre típico, muchas de ellas son absolutamente aplicables:
  1. El sexo viene antes que los amigos sin uso alguno de protesta por parte de los segundos. Las excepciones son hospitalarias o directamente mortuorias. Quizá alguna boda o depresión de un amigo que necesite acto de presencia y apoyo moral ameriten una excepción. Pero mayormente las excepciones son hospitalarias o directamente mortuorias.
  2. Las ocasiones especiales vienen antes que los amigos respondiendo estrictamente a ciertas reglas que las hacen especiales. Las efemérides de mes no son especiales, ni así sucesos tales como "el día que escuchamos ese tema de Luis Miguel en Pinamar y me dijiste que tenía las orejas más lindas del mundo", pero los aniversarios y cumpleaños directos sí (Entiéndase cumpleaños de la pareja. Los hermanos y padres de la pareja son negociables, pero nunca así los de cuñados/as o amigos/as de la pareja). El término de ausencia justificada es de +/- 24hs.
  3. Las actividades semanales preprogramadas con antigüedad de al menos un año (Entiéndase mayormente salida al bar -con amigos- o partido de fútbol semanal -con amigos o para apoyar al equipo del que uno simpatice) se exceptúan solamente por aniversarios (anuales) y cumpleaños de pareja. Otras excepciones son hospitalarias o directamente mortuorias.
  4. En caso de tener que decidir entre salir con uno/s u otro/s amigo/s (sin mediación de pareja, la cual -de cualquier modo- no tiene poder de veto en estos casos) definen el tiempo pasado desde la última reunión y la antigüedad/derecho de piso, en ese orden.
    Si un amigo convoca y no tenemos ganas de salir es totalmente válido el uso de la construcción "hoy ni en pedo" para declinar dicha invitación. Del mismo modo será inválida -y repudiable- toda protesta a dicho rechazo pasadas +/- 24hs de la invitación. Serán consideradas válidas otras construcciones que expresaren el mismo concepto, tales como "hoy ni mamado" y "ni que me venga a buscar la vigésimo tercera división de infantería Nazi".

Tómese en cuenta la antemencionada normativa como flexible toda vez que la carne sea débil. Nótese. Séllese. Archívese."

Texto posteado por Ale en No sex and the city y publicado por P. en No soy tu mamá (Excelente blog, por cierto)

Yo apoyo al campo!

{ martes, 25 de marzo de 2008 }

Reglas de Oro de la Infidelidad (O cuando una misma es “la otra”)

{ domingo, 9 de marzo de 2008 }
Por más que nos obliguemos a repetir hasta el cansancio en las conversaciones de género que nunca jamás de los jamases tendríamos un entrevero lujurioso con un hombre que pertenece de hecho o por derecho a otra mujer, la realidad es que la mayoría de las veces terminamos cometiendo el mismo pecado que condenamos.
A veces una no elige ser “la otra”, se lo impone la omisión de informar la existencia de una “oficial” por parte del pecador de turno. Si no lo saben ya, les cuento que los hombres con dueña son proclives a ocultar su condición cuando salen de trampa... y cuando no, también.
Por otra parte, cuando se alinean los astros y las ganas o nos cruzamos con uno de esos caballeros que cumplen con los requisitos que reducen el valor de nuestros principios hasta dejarlos pelo a pelo con el de un boleto de colectivo del año ‘83 (de los que no son capicúa), una elige y se entrega sin mayores dificultades al papel de villana. E incluso lo disfruta... hay que decirlo.
Es en esos casos cuando salen a relucir las reglas de oro que todas conocemos pero ninguna comenta, las reglas que toda amante que se precie de serlo – y por supuesto que pretenda mantener vigente la clandestinidad de la relación – conoce de memoria y pone en práctica por reflejo. Recopilemos algunas de ellas:

1. Pensar rápido
Por más embotadas que nos tengan el alcohol, la falta de sueño y la abundancia de hormonas siempre responderemos con celeridad y eficiencia ante situaciones potencialmente peligrosas. Una auténtica predadora urbana sabe que no existe situación que no pueda ser remada con una dosis de sentido común, una buena cara de circunstancia y respuestas rápidas y seguras. Veamos algunos ejemplos:
- ¿Estabas esperando que baje a abrirte y justo llega la novia?
Cuando baja lo saludás con un “Buenas noches”, entrás al edificio y subís al ascensor (si es necesario vas al 4º piso y volvés). Cuando se despeja el lobby, salís con cara de póker. Misión cumplida.
- ¿Iban caminando por la calle y se cruzaron con la cuñada?
Saludo cordial, cara de nada y te presentás como una compañera de la secundaria, la novia de un compañero de oficina o cualquier rol adecuado a las circunstancias. Atención con los círculos que comparte con la novia! No es difícil descartarlos porque son los que vos jamás en tu vida vas a frecuentar con él.

2. No dejar rastros
Cuando sabemos que vamos al encuentro de un hombre prohibido es importantísmo pensar en los rastros. Por eso nunca llevaremos accesorios de los que puedan desprenderse brillos. Se trate de aros, carteras, remeras con purpurina, brillos labiales con glitter, cremas para el cuerpo con efecto luminoso o cualquier cosa que desprenda restos evidentemente femeninos como plumas, lentejuelas, hebras de lúrex o semejantes.
Tampoco se usa lápiz labial o gloss a menos que sea incoloro e inodoro. Sepan que los labiales de ultra fijación son una gran mentira... en cuanto entran en contacto con líquidos transfieren!!. La misma regla va para los perfumes de buena calidad a base de aceite (que son casi todos los de diseñador: Kenzo, Giorgio, Chanel, CH, etc.) porque se impregnan en la piel de él y NO SE VAN, aunque se bañe con esponja vegetal. Busquen una buena imitación para estos casos... huelen igual y se van mucho más rápido.
Un desprendimiento de esta regla es “No dejar cosas tiradas por el departamento/casa” para los casos en que los encuentros no se produzcan en un albergue por horas. Guarden anillos, relojes, cadenas, encendedores y demás objetos personales en la cartera para no olvidárselos por dos razones: además de la obvia, no los van a recuperar nunca más. Nada peor que terminar con un aro solo del par más lindo que tenían.

3. Ser cuidadosa con el comportamiento en lugares públicos
Generalmente este tipo de encuentros se dan en privado pero si existiera un momento previo o posterior que tenga lugar en un espacio público es imprescindible no hacer pavadas como caminar de la mano por la calle, andar a los besos en el colectivo o sonreírle con picardía al portero de la oficina de él mientras salimos del brazo. Ese tipo de descuidos puede ser fatal y estropea toda chance posterior de negar todo para él y de remarla conforme la regla 1 para nosotras. A ninguna le gusta que le griten atorranta en las veredas del barrio porque arruina definitivamente toda chance de repetir el encuentro.

4. No caer en razonamientos falaces
Es importante comprender que nunca va a dejar a su pareja, sin importar cuán bien nos diga que la pasa o cuánto jure enloquecer esperando el encuentro. Evitemos convertirnos en un estereotipo (la amiga de Meg Ryan en “Cuando Harry conoció a Sally”) y hagamos honor a la inteligencia práctica que Dios nos dio: no va a cambiar a nadie por nosotras. Eso también es parte de ser “la otra”, comprender que si él nos eligió para ese papel y no para el otro es porque así lo siente y nosotras estuvimos de acuerdo al aceptar las reglas del juego. Nadie nos obligó a jugar y nadie nos obliga a seguir jugando, es una decisión enteramente nuestra cuánto apostar en esta ruleta. Podemos ganar mucho o perder todo, según la actitud con la que encaremos la situación.

5. No llevar los sentimientos
Al igual que los accesorios brillantes, las emociones dejan rastros indelebles cuando una las lleva a un encuentro clandestino. Las mujeres tenemos una marcada tendencia a interpretar como un todo indivisible el amor y el sexo que no resulta favorable para lidiar con este tipo de situaciones. A las noches de lujuria con el novio de otra llevamos los bajos instintos, las pasiones, los disfraces de colegiala (SIN BRILLOS!) y el desenfreno, pero nunca, nunca llevamos ganas de formar una familia, esperanzas de un vestido blanco o los nombres potenciales de nuestros hijos. Esas cosas sólo sirven para que terminemos sufriendo como condenadas por lo que imaginamos que pudo haber sido y al final no fue.
Las otras son – para ellos – completas desconocidas en público y viejas conocidas en privado. Son las que no se quejan si no levantan la tabla del inodoro, las que traen adrenalina y aceites, las que no piden explicaciones ni exigen comportamientos determinados. Ignoran si la madre de él es o no una bruja, si el hermano es un vividor o un pelotudo o el “hoy no me quedo porque mañana hay que madrugar”.
Son reminiscencias de momentos más sencillos e instintivos, siempre dispuestas a hacerlos felices unas horas para desaparecer después entre las caras anónimas de la multitud hasta una incierta próxima vez. No significan nada más que un instante de tomar otra vida prestada para después volver a la mujer sin la cual verdaderamente no pueden vivir, la potencial madre de sus hijos, el amor de sus vidas o quizás la novia que aprueban los padres... pero ese es un problema de ellos. Es su elección y una debe respetarla.
Así son las auténticas “otras”, las que no esperan secretamente una confesión de amor, siempre producidas con esmero, carentes de planteos y libres de prejuicios. Las demás somos solamente mujeres que no pierden las esperanzas de encontrar al hombre de su vida, aunque esté de novio con otra.

Se hace camino al andar

{ miércoles, 2 de enero de 2008 }
Me gusta pensar que las cosas que nos pasan, las decisiones que tomamos y el destino que nos espera tienen la forma de un camino, de esos que describen los cuentos infantiles o parecido a los que dibujábamos cuando éramos chicos... sinuosos y que indefectiblemente llevaban a una casita (con chimenea, por supuesto!).
A veces el camino se mete en el bosque donde vive la Bruja del Oeste o se bifurca y no estamos del todo seguros de haber elegido la dirección correcta, aunque hayamos llegado a destino. Es la duda perenne que nace de no saber qué nos perdimos por haber elegido el camino de la derecha sin saber qué había en el de la izquierda.
Son caminos que se transitan sin mapas y sin GPS. Nunca sabemos con exactitud qué hay más adelante... uno cree que eligió destino para las vacaciones y en realidad se alejó del amor de su vida o de la oportunidad de recibir una llamada que le daría el trabajo con el que soñó desde que sabe qué es un trabajo.
El camino redefine quiénes somos, por lo que si volvemos sobre nuestros pasos hasta el punto en que decidimos por la bifurcación de la derecha ya no encontraremos bifurcación alguna. Nuestros ojos no serán capaces de ver las opciones que creíamos igualmente válidas años atrás ya que - una vez más - nosotros, los de antes, no seremos los mismos.
Es muy fácil desandar el camino del dolor. No podemos esperar para darnos la vuelta y salir corriendo cuando descubrimos que la casa que descansa al final del sendero es la de la Bruja y no el Palacio del Mago de Oz. El problema es que desandar el camino no revierte nada, lo que realmente habría que hacer es buscar otro sendero que nos saque de ahí porque ¿qué sentido tiene retroceder por donde vinimos cuando la gracia está en sobreponerse y seguir adelante?.
Hay caminos que vengo recorriendo de ida y vuelta desde hace casi 4 años. Fui y volví tantas veces que creo que hice una zanja... y todavía sigo sin encontrar la forma de superar el obstáculo del final definitivamente. Lo miro un rato, tomo las mismas decisiones erradas con diferente formulación y me doy la vuelta sin resolver nada, creyendo erróneamente que es la última vez que transitaré esa ruta, sólo para volver al mismo sitio tiempo después.
Quizás ese regreso eterno es parte de mi camino, de aquello a lo que estoy predestinada. Es posible que en las estrellas de vaya uno a saber qué constelación, esté escrito con letra de molde que quien escribe debe recorrer el mismo sendero una N cantidad de veces hasta poder - finalmente - encontrar la olla de oro al final del arcoiris. Puede ser que mi destino no sea superar determinados obstáculos, sino entender que no son piedras en el camino y ver cómo la casa de la Bruja del Oeste se transforma en el Palacio del Mago.
No obstante, no dejo de pensar que una de las definiciones de locura es hacer siempre lo mismo, esperando obtener un resultado distinto... eso me resulta preocupante para mi deteriorada salud mental.
De cualquier manera, está claro para mí que los intentos por revertir las conductas del pasado son estériles cuando se nos han hecho costumbre, especialmente si uno está tan negado como para no darse cuenta de que se encuentra frente a una reiteración y no ante una innovadora reacción a la misma circunstancia.
Y ahora me voy a poner las zapatillas, porque me dispongo a emprender mi centésima peregrinación por el mismo sendero... y ya está en muy mal estado como para transitarlo en ojotas.

... and a happier New Year!

{ lunes, 24 de diciembre de 2007 }
Inexorable como siempre, el tiempo nos coloca nuevamente ante la agonía del año en curso. En apenas unos días contaremos las anécdotas de diciembre empezando con "El año pasado...", aunque hayan sucedido hace apenas semanas. Se vienen los raccontos, las reflexiones, los balances, las evaluaciones de personal, las postales electrónicas, los lagrimones por los que dejaron una silla vacía, los bonos de fin de año, las interminables versiones cinematográficas de "Un cuento de Navidad de Charles Dickens", el aguinaldo y las peleas para decidir quién la pasa con quién y dónde.
Yo me reservo un Chandón bien helado y un habano cubano que - como todos los años - consumiré en la puerta de casa mientras los vecinos se saludan en la vereda. Y me guardo un abrazo bien fuerte para el Tío, donde quiera que esté; una sonrisa medio llorosa (porque siempre lloriqueabamos juntas) para la Tía; un recuerdo de colonia de pino y Chesterfield para el abuelo; un gustito a calamares en salsa para la abuela y dos frases para Oscar: "La mesa es una ceremonia" y "Herrrrrrrrmoso, herrrrrmoso"... todo bien cerquita de las guerras de miga de pan y corchos que duermen desde hace años en el olvido.
Despediré con cariño al 2007, que me cobijó estudiante y me despacha graduada. Un año en el que la gente que uno más ama en el mundo gana dos veces la batalla contra la Parca, merece ser acompañado en su agonía y saludado con honores, aunque se me escapen unas lágrimas de sólo pensar en estrenar las inciertas páginas en blanco del 2008.
Vendrán tiempos de lucha, de aprendizaje y de sacrificios que - como pasa siempre - uno intuye cuándo empiezan, pero nunca sabe con exactitud cuánto habrán de durar. Lo más importante es salir enriquecido y fortalecido del proceso, que es lo que espero me suceda.
Vaya un deseo similar para quienes tengan que enfrentarse a la adversidad y para quienes ya la hayan superado. Que sea este un año de hacer, de resolver, de avanzar, de trabajar y de emprender. Que no nos sorprenda su diciembre con cosas pendientes, que no se nos pase la vida planeando, que no nos quedemos debiendo nada.
Un especial augurio de resultados positivos y balances en verde para todos y una frase, a manera de recordatorio: "La vida es eso que te pasa cuando estás ocupado haciendo otros planes".

¡¡¡ Un excepcional 2008 para todos!!!

Con el torno a ritmo de murga

{ lunes, 10 de diciembre de 2007 }
Cuando los de odontología egresan, los cuartos estériles y los sillones inmaculados se llenan de témpera y se sacuden por un rato la solemnidad. El silencio se rompe en mil pedazos con los cantitos de cancha y los flamantes "dentistas" derraman lágrimas de alegría con tanta intensidad que se olvidan de todas las veces que la Facultad los hizo llorar de tristeza.
El olor a huevos podridos de la victoria reemplaza por un instante ese penetrante aroma a Eugenol que parece ser la marca registrada de cualquier consultorio y una asquerosa lluvia de alimentos vencidos cae sobre los antes humillados estudiantes, convirtiéndolos mágicamente en colegas del mismo tipo que no los dejaba entrar a cursar si el explorador que traían era de la marca equivocada.
Todos se ensucian - egresados, familiares, amigos y transeúntes - y al mismo tiempo se enjuagan el alma, abrazan el sueño que la cursada de 8 a 20 hacía creer imposible. Son libres... y lo demuestran dando la vuelta olímpica alrededor del edificio, bajo la mirada de desaprobación de los bustos de la entrada.
Entonces, como por arte de magia, los tornos empiezan a girar con un ritmo que suena a murga. Se agitan las banderas, se salta sin control... y los vecinos salen al balcón, decididos a no perderse el maravilloso espectáculo que tiene lugar pisos más abajo: una horda de hombres y mujeres de ambo blanco - que una vez estuvo inmaculado - despidiéndo un olor insoportablemente fétido y bailando como si la vida fuera sólo ese momento. Y para ellos, lo es.
Cuando egresa un odontólogo, el mundo se detiene y le da licencia para olvidarse de todas las normas de higiene y salubridad, las bocas se abren sólo para hablar de alegrías o felicitaciones y los dientes sólo tienen importancia si son parte de una sonrisa que les dirige un ser querido.
Es un evento que se repite todos los años y que vale la pena presenciar... pero cuando quien se recibe no es simplemente "una odontóloga", sino una prima que es amiga, hermana, cómplice y compañera de aventuras, es un acontecimiento histórico. Es un evento fantástico e irrepetible que demuestra que todas las lágrimas, todo el esfuerzo y todo el sufrimiento valen la pena, cuando están puestos en la persecución de algo que se quiere con cada fibra del cuerpo. Es el incontenible orgullo de conocer en carne propia a quien enfrentó a los peores demonios y salió vencedora indiscutida. Es confirmar que - a pesar de todo - lo que está destinado a suceder, inevitablemente sucede.
Y lo mejor de todo es haber estado ahí para compartirlo con vos.


A todos los que se recibieron el 03/12/07, con los mejores deseos.-